27/11/08

Occam


La vida no es fácil, pasa, pesa y zozobra a la que te descuidas, si no eres ágil te desplomas, y a veces desde el suelo es complicado incorporarse. Pero me levanto, me sacudo el polvo y continuo.


Existe un principio llamado la Navaja de Occam por el cual la solución más sencilla es probablemente la correcta... probablemente...esa palabra se repite una y otra vez en mi cabeza...asumo poder estar equivocado, asumo que mis decisiones no sólo me afecten a mi e incluso que eso me haga estar más solo, lo que no podría asumir es estar en lo cierto y dejarlo pasar. La semana comenzó dificil y continua así, oscura, fria y complicada. Alguien sustrajo el dinero de la caja registradora, un dinero x, sólo billetes, un robo limpio, entraron con llave, no les interesaba mi portátil, ni las monedas, ni la impresora, ni ningún artículo de mi tienda...con llave...un acto tan estúpido para cualquiera de los que trabajamos aquí que su propia estupidez lo convierte en lógico, en el mejor argumento. Pero es muy complicado, nadie vio nada, nada roto, ningún rastro que conduzca al ladrón, nada, un auténtico misterio...la cantidad de dinero es grave, pero insuficiente para arriesgar algo que sería tan detectado de inmediato, insuficiente para que merezca la pena, salvo que el interés no fuese ecnonómico, sino simplemente "dar por culo", sembrar cizaña... fuese quién fuese el qué cometió el hurto sabía que la primera medida sería reducir la plantilla de trabajo a un número indispensable de personas, a una básicamente.


Adoptar una medida así, sin pruebas, es injusto sin duda, y ese sabor amargo y triste de saber que quizás estás cometiendo una injusticia me atormenta, y más en este caso, que es más complicado si cabe. Pero, yo debo velar por los intereses de la tienda ante todo, tratar de reducir al mínimo los riesgos para el futuro, y proteger la futura rentabilidad que nos tiene que proporcionar la tienda tanto a mi hermano como a mí.

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