11/02/12

Far Far Away

La distancia de tus brazos marca el infinito.

Desazón

"La vida son dos días", frase que resume la vida en 48 horas, y en esas horas te da tiempo a nacer, crecer, que te duela el cuerpo y el alma, sonreír y despedirte si tienes suerte de los seres queridos y de los no tan queridos, ¡toma peineta hijo puta! ¡yo te maldigo por los siglos de los siglos! claro que los desqueridos, inqueridos o requeridos en este grupo tiene la última palabra ¡Te mueressss! Pum. No hay más vuelta de hoja y la de tiempo que perdemos sufriendo, cagándonos en el Sistema (apréciese la mayúscula) que nos acompaña, con lo fácil que es vivir en la rueda como un hamster cuya vida es una hora de los dos días. Pero el ser humano necesita quejarse, necesita llorar, necesita ponerse violento y sobre todo dar por culo (sin entrar en materia sexual). El porqué de esto último se explica en la necesidad de placer que subyace a cualquier acción que realizamos, por la pérdida o por la búsqueda, el que vive en Stand By es simplemente un molusco con el don de la palabra. 

18/01/12

Crónica en vivo de una muerte en vida

Un día cualquiera de ese montón de días, que contiene cualquier vulgar calendario de oficina o de cocina, empezaron sin darse cuenta a deshacer el amor como quién deshace un nudo bien amarrado o desenreda ese caos inevitable que se forma al poner tres cables juntos. Los amigos más cercanos serían incapaces de decir quién de ellos comenzó el proceso, simplemente son conscientes de que sucedió. Ni tan siquiera ellos mismos podrían decir en qué momento el amor se convirtió en costumbre, y esa persona sin la cual no podían ni existir se transformó en el mismo impedimento para sentirse vivos. Lo que apuntan fuentes expertas es que la evolución fue tan lenta que ninguno de los dos experimentó sufrimiento alguno. Los gurús del amor les acusan de no haber estado nunca realmente enamorados, poniendo el grito en el cielo precisamente por la falta de gritos, llantos y reacciones de desesperación. Sus respectivas madres en una conexión en directo simultánea, manifestaron su pena y malestar por lo sucedido, textualmente dijeron al mismo tiempo "Que pena, era muy buen chico/a". John Rickeon, el famoso poeta aprovechó el momento para hacer publicidad de su libro, "El amor es como un azucarillo, si le das vueltas se deshace". El que fue más lejos fue el cura de su barrio que les denunció a las autoridades por ostentación de desamor. El juez les dejó en libertad tras no encontrarse culpable transcurridos tres meses.

31/12/11

2012

El último trago en la última noche del año, un año más, una noche más, la completa normalidad con la anormalidad de sentirme más incompleto que nunca. Empiezo a alcanzar esos días que tenían que llegarme y al dejarlos atrás el miedo deja de doler. La soledad es inversamente proporcional a la cercanía de un cuerpo.

06/12/11

Ese instante

Ese instante en que de repente la soledad te agarra el pecho impidiendo que el aire entre y salga,
ese instante en que todo da igual, desde la muerte hasta la felicidad,
ese instante en que tus ojos no comprenden lo que ven, donde tu mente se vacía del revés,
ese instante en que las tripas te duelen y descomen todo los alimentos masticados,
ese instante donde te mueres vivo y vives en tu muerte sin que se entere ni tan siquiera el ruido,
ese instante donde los nombres se vuelven gritos,
ese instante donde solo quieres huir descalzo hasta la extenuación,
ese instante que guardas secreto, que escondes constante,
ese instante para arrojarse al aire, para aplaudir el suelo con el cuerpo,
ese instante,
ese instante,
ese instante.

19/11/11

Tos Muscular Seca

Los sueños se evaporan como el agua ardiendo
solo la senda de las huellas de tus brazos permanecen
perennes como cicatrices en mi espalda desnuda
lejos de mis ojos pero tan cerca del recuerdo

17/11/11

Las palabras mudas.

No se puede amar a quién no te ama. El cabrón del psicólogo había acertado de lleno a pesar de sus vagos intentos por esconder lo que realmente le pasaba. En dos míseros días parecía que le conocía mucho mejor que todos sus amigos a los que tenía que ocultar la vergüenza de haber recaído en el pozo de sentir algo por alguien inalcanzable. Hacía un día singularmente apropiado, como si su estado de ánimo pudiese haber decorado el cielo con motivos grises y hubiese deslizado sobre el suelo un manto de hojas secas que al pisarlas recordase la necesidad de morir que tienen las cosas del mundo, lo sentimientos sobre todo. El camino se le hizo más largo de lo habitual, la gente pasaba a su lado mirándole y mascullándole palabras en su imaginación como loser, estás solo, nunca te va a querer o se la está tirando otro. Las nauseas provocadas por la ansiedad le hicieron pararse un par de veces, con los ojos se fijaba en las parejas, en cómo se agarraban de las manos, como jugaban con sus bocas a darse besos y sobre todo, en aquello invisible que solo se puede ver con la envidia del que no lo tiene. Puto cabrón psicólogo, que razón tenía. En aquel breve instante donde la esperanza se le agarró al bordillo de la garganta para pronunciar su voz y darle alas a la imaginación y al amor todo lo demás desapareció. Fue tan agradable dejar de darle importancia al dinero, a la soledad, y a tantas otras cosas que cuando tuvo que volver a la realidad y enfrentarse a un desamor express se derrumbó. Al llegar a su casa arrojó los zapatos lejos, se hizo un ovillo en su sofá y cerró los ojos deseando que al despertar se sintiese algo mejor.